Yo, al nacer, ya sabía que me tocaría el azote semanal castrista en el pompis. Mi familia estaba sometida a aquel golpe desde 1959 y se había acostumbrado. El culo ya estaba rojo de sobras, apenas les dolía. Cuando crecí un poco, en 1992, Fidel decidió dar más fuerte al pueblo, a millones de familias, haciendo buen uso de su cinturón con hebillas de titanio. De culo rojo pasamos a culo diabólico. Bien es cierto que estábamos orgullosos de tener nuestra patata al día. La compartíamos y racionabamos como mejor podíamos, llenos de grandeza por nuestra dote. Aunque extrañábamos las dos que teníamos hace dos años. Al caer los meses, me estiraron un poco por voluntad natural, fui a la escuela. Casi nada recuerdo de aquella época. Entramos en otra era complicada -si es que cuando vivimos con dos migas, lo vemos como normal-. 1994. Emigración masiva de cubanos. Mi padre, jodido. Sólo por escribir, podía terminar en carne de cárcel. Por algún motivo, el azote de Fidel en julio de ese año fue terriblemente doloroso. Protestamos. Nos fuimos a la moderna y bohemia Europa. No protestábamos con palabras, sino con aviones y kilómetros.
Un hombrecillo de traje verde. De cerca, pasa a ser hombretón. Un monstruo decrépito de dos metros. Parece inofensivo, pero nos arruinó la vida. Conspiró contra muchos de mis compatriotas para robarles el futuro. Este hombre se pasa la vida despotricando ciegamente contra los EE. UU., siguiendo la tradición latina de echar un cubo lleno de estiércol al rival mientras el sujeto echador se va de rosas. A ojo de buen cubero, se podría decir que el barbudo ha eliminado durante miles de horas de discursos una culpa que los cubanos pretendemos atribuírsela. Ha conseguido meter en su cuerpo la sensación de impunidad, que ha desplazado a la de la culpabilidad. Meritorio, sin duda.
Mientras su lengua se adapta a la idiosincrasia habitual de la Plaza de la Revolución, Fidel dice que la economía va mejor que nunca. Por delante, hay caras hambrientas a montones que exigen sus tres acciones diarias del buen comer. Son los retratos visibles de una tragedia que se expone todos los días y en cada rincón habanero. Que si me falta este fármaco, que si aquella lata de galletas, que si el etcétera, etc… Gloria para parte del Partido Comunista y hambre para el resto, una simple filosofía que el barbudo sesudo no ha dado a entender al pueblo, que se las ha ingeniado para comprenderla y asumirla. Hasta que llega el momento en donde uno de ellos no aguanta más y se va a algún cuartel burocrático buscando perderse entre papeles para ir a un mundo digno, en donde se olvide de cochambre alguna. A ver si la barba andante deja de vivir en su realidad, donde disfruta de mejores comidas que el estadounidense medio y se digna a ir a un barrio habanero bananero.
Hablando de su figura, esta semana hemos oído cómo se bajaba del delicioso peldaño que ofrece el poder. Ésta es la noticia oficial. Por debajo de la oficialidad, pienso que Fidel va a subir la tentadora rampa del poder encubierto (es mejor para su antediluviano andar). Se ha propuesto comprar la red neuronal de Raúl Castro, el hermano servil con ideas rebeldes. Cubanos, no esperéis mucho medro por parte de Raúl para mandar las ideas revolucionarias del revolcón en el merendero de lujo heredado de Batista a la justicia del viento.
Punto. Después de la última palabra de este párrafo pongo el punto y final. Cambio. Fidel goza de un importante apoyo en el exterior -aunque fue más importante en los 60-70, cuando la Guerra Fría-. El bloqueo americano, presente desde 1961, le ha servido para ganarse el corazón de unos intelectuales con intelecto interesado. Plañidero profesional, genio del marketing. Ya hemos hablado del pueblo puteado, ahora jode al exterior con noticias buenas que ayudan a formar un buen concepto del barbudo, como cuando enviaron médicos a Pakistán para dárselas de buenazo. Sólo por ir en contra de un imperio, ya es alabado. Especulaciones dentro, si Fidel fuera el Imperio tendríamos que retozarnos en la mierda (nunca la podríamos criticarla, añado). Corto.
3 respuestas so far ↓
JumaX9 // Febrero 22, 2008 en 10:08 pm
Olvidaste aquello de “tenemos tan buen servicio médico que necesitamos traer médicos de otras partes de europa para que me curen”
Buen comienzo ^ -^
McManus // Febrero 23, 2008 en 10:22 am
Pst, señor. El artículo habla de Cuba, no de España.
JumaX9 // Febrero 23, 2008 en 6:30 pm
Castro llamó a “méquidos” españoles
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