Cerebro de Espuma II

Entradas de Marzo 2008

El retorno, turno del colegio

Marzo 29, 2008 · No hay comentarios

Un individuo estándar de la sociedad moderna, con todas las necesidades básicas cubiertas. Sus impotentes posaderas, alimento para medio pueblo, salen al encuentro de su amor fraternal, una simple silla de oficina sin reposabrazos. Su cerebro ve el ordenador. Ordena a la mano que le dé al botón de encendido. Tras ver la pantalla de arranque típica, que le suelta lo que tiene de hardware en un idioma incomprensible con la intención de meterle en una depresión de baratillo y, posteriormente, una pantalla del gestor de arranque GRUB -le ayuda en su madurez, le enseña cómo elegir-, se dispone a un mundo de variedades. Internet, la especia de la vida. Pone sus manos en el teclado y el ratón con el objetivo de navegar por la Red. Entra a los típicos sitios de siempre. Rutina se vuelve. Tiempo vuela. Aburrimiento invade el cuarto. Individuo queda encerrado entre interrogantes, sin una salida clara. Opta por lo primero que hay en su coco.

Entre paréntesis, el mismo individuo quiere retirarse del ordenador por un rato. Observa destinos paradisíacos, lejanos, por la ventana de su casa. Los antiguos se admiraban con las maravillas de la Antigua Persia. El moderno de turno, él, se admira con las maravillas de Tetuán. Se pone a imaginar en los tesoros y las bellezas que encontrará, en los misterios que la zona encierra y en los aromas típicos -humo de coche con jazmín o las fragancias de los talleres de automóviles-. Al terminar de dar aire a su cerebro, baja del edificio en donde reside y se despide del portero, que le avisa de los miles de peligros que presenta el sendero. El camino duro es. Hay que enfrentarse a las despiadadas aceras, a los peligrosos transeúntes que le tratarán de encantar con sus miradas indiferentes, a los despropósitos del ayuntamiento -baches que no aportan una generosa dote al caminante, por ejemplo- y escalar colinas -Tetúan está fortificada por estas elevaciones del terreno-. Pero la meta recompensa trae. Una belleza de distrito que se relaciona con el centro de Madrid y que a su vez tiene parajes atípicos.

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Tetuán, el lugar de la tradición, el jolgorio y la modernidad.

El Sol y la Luna juegan al escondite. El tiempo pasa. Este individuo tiene que volver a sus obligaciones. Como un sencillo robot, se adapta a la hora para la cual le han programado durante muchos meses, temprano, muy temprano. Con una pesada carga de sueño, marcha por un sendero igualmente de pesado hacia su colegio. La primera hora, la de matemáticas, tan llena de números, pasa muy lentamente. No parece acabar nunca. Son sólo 50 minutos, pero… ¡ay!, tan eternos son que cuando se acaban, dan la sensación de que ha pasado un año. Ya se amolda a esta cosa del colegio, que siempre vuelve a la mente cual recuerdo eterno. Las próximas horas pasan rápido. Piensa en el resto de la semana, le parece eterno pero finalmente, a fuerza de dejar de pensar en ello, se pasa en nada. Y a sábado está ese individuo contando la historia.

El mismo individuo. Sí, soy yo. Las vacaciones pueden ser una lenta letanía en donde te arriesgas a morir de aburrimiento. El trabajo, una curiosa letanía en donde sientes que estás más o menos activo pero a medio plazo desfalleces del aburrimiento.

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Doble engaño

Marzo 21, 2008 · 2 comentarios

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Categorías: El rumor del humor

Rapeando contra el copiando

Marzo 19, 2008 · 1 comentario

Introducción al contexto del artículo

Durante años, las discográficas, los autores, los gobiernos, las autoridades, el Monstruo de la Alcantarilla, etc… han tratado de convencerme de que no copie ni la Nada. Me decían que debía ser legal a tope mirando para otro lado. Sus consejos me los pasaba por la axila, además de reírme a saco. Pero en estos honestos días modernos, algo me ha convencido de que no debo copiar, nunca.

La abulia, propia de tierras yermas, del reproducir del vídeo Flash, con una pareja cometiendo un acto inmoral, se convirtió en una vivaz florecilla a medida que iba avanzando. El rapero negro que salía me alegraba la reproducción. Él ponía la semilla y el agua. Fiesta en casa. Pero cuando el vídeo se marchitaba, volvimos al principio, con matices. La misma pareja, que había aprendido la lección del rapero ése y sacaba el disco del PC justo cuando estaban a un tris de cometer su mayor acto criminal, piratear un inocente y solitario juego. El final, con su mensaje moralista -no copies juegos pero copia el anuncio para distribuirlo- y sus créditos esfumaron todo el crédito que podía pasarme el músico -cinco centavos y buen rollo-.

Nos extenderemos más sobre la parte del rapero ése. Aunque yo no entendía las cosas que decía -sólo alcance a ver la perla de “Si pirateas, se acabará la era de la informática” gracias a un comentario en Menéame-, le podía ver haciendo el ridículo metiéndose dentro de escenas de videojuegos incluso con el objetivo de hacer sentir partícipe al consumidor experto de anuncios. Muerta la pantalla del juego electrónico, se aumentó la rabia. Los juegos de cámara intentaban hipnotizar al que todavía seguía en pie -el anuncio dura 10 minutos-. Como sacado de una película de terror de los años 50, en algunos juegos de éstos, el rapero parecía emerger de la nada. Supongo que esto iba con segundas, con el objetivo de que al piratear algo sintiera un poco de terror como soñar con él y despertarme de manera brusca. Por lo menos he sentido algo de miedo. Creo que no volveré a copiar nunca un disquete de 3,5 pulgadas. Aún me tiemblan las piernas.

Rematamos el artículo con un escueto: “A grandes falacias, grandes carencias”. Y recomendamos este vídeo como entretenimiento barato para el perro, si es que lo tiene. Finalmente, en cuanto al rapero, baste decir que en realidad es un simple abogado amoroso. Parece que tuvo que buscarse un trabajo, aunque fuera un simple asustador de masas.

Categorías: La sociedad, mis ojos. · Naderías de eso de la Web

Campañas de erecciones para las elecciones, primera parte.

Marzo 9, 2008 · 1 comentario

Cada cuatro años, además del sol que siempre está ahí, llega como un reloj el acontecimiento más teatral, incluso por delante de Tricicle. En la penumbra de tu casa ni te salvas del bombardeo mediático. Es la política, no hay hueco que se le resista. Juega a las campañas electorales. Cualquier respetable ser humano que haya dado con sus pies en el país, en España, sabrá al menos quienes son Zapatero y Rajoy. Sobre estos dos hablaré en esta parte. La segunda estará dedicada a los carteles de otros partidos y a las elecciones del hoy.

Mariano Rajoy ha estado mirándome dos veces por la ciudad a través de sus carteles. Ya en enero, se adelantaron a la mayoría de los carteles electorales con un mensaje más simple que el mecanismo de un sonajero, “Las ideas claras”. Su sonrisa desdentada me causaba el más profundo de los pavores posibles. Me miraba con esa cara de fisgón de baños de ancianas. Quería transferirme su claro pensamiento: “Vota, vota”. El eslogan no me seducía para nada. Después, cuando Zapatero se hacía fuerte en el mundo de la propaganda, los del PP contraatacaron con una copia del anuncio de ZP.

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Promesas sin dientes. ¿Te sobra el biberón, amiguito?

Retrataron a Rajoy en un mitin, así fue. Guardaron la foto, así fue. Los publicistas la rescataron, así fue. Algún experto en diseño gráfico la colocó en un futurible anuncio, así fue. Construyeron un eslogan que se apresta a bromas fáciles, así fue. Lo colocaron, así fue. Materializaron el anuncio y lo plantaron por la ciudad, comiendo terreno al otro ya mostrado más arriba, así fue. En su momento, cuando vi el eslogan de “Con cabeza y corazón”, me imaginé al candidato del PP arrancando el corazón y el cerebro de ZP. El cartel publicitario fue una copia pobre del que lanzó el PSOE, con matices. El eslogan y el logo se refugiaban en el frío fondo azul, al lado del retrato de Mr. Desdentado. Las tres partes no se querían mezclar, se temían.

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En el fondo te mola el rojo. No me engañas, sé que escondes el corazón y el cerebro de tu rival político.

Zapatero innovó copiando a Apple en los anuncios. Si hasta usó la misma fuente de letra que en los anuncios de esa compañía (Lucida Grande). Con las fotos de sus mítines, fue elevado a Dios, saliendo en carteles por todo Madrid. Quería regalar una sensación de acercamiento intangible. Esperó su momento oportuno para atacar. Vio a Rajoy desdentado y pensó: “Ataca ahora”. Así estamos, con sus pugnas por la calle. Sólo que las de los raperos ésos de Estados Unidos molan más.

Más tarde, pasaron a las alturas y a la gente. Se libraron de eslóganes barateros para colgarse en las farolas cual micos. Una jeta que imperaba. Daba órdenes. “Instalando el eslogan Vota en el cerebro”, “Integrándose con el sistema… instalación cancelada”. Así fue el proceso que tuvo que pasar mi cerebro con la simple contemplación de la propaganda ésa. Fallaron, naturalmente. Luego pasaron al plan B. Repartir folletos. A medida que se acercaba la fecha de las elecciones, las erecciones eran cada vez más notorias. En Cuatro Caminos, una señora mayorcita me regaló un bonito cuento, que tenía una magnífica narrativa. El PP había golpeado primero con su tremendo relato, lleno de texto y sencillez.

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Gran Simio Douala, ya sé que es duro. No puedes comer plátanos. Pero a partir del 10 de marzo podrás volver a tu deseado cuerpo simiesco, esa tela no te sienta bien.

Pero necesitaba más cuentos, Rajoy nunca es suficiente para hacer que el respetable se regocije con tanta fantasía. En mi barrio se desvivieron por montar un tenderete del PSOE para los que rondamos por ahí, más cargado de regalitos que la señora ésa pepera. Tuve suerte de alcanzarlo en el momento justo. Aunque el cuento que daban era menos pródigo y más pobre. Era un resumen del programa electoral de Zapatero, con menos palabras que el del PP. En cambio, me dieron más obsequios como un bolígrafo fabricado en China, que escupía tinta como debía ser desde el primer momento y con el que creé mis tiras y mi cuento sobre política en un papel que está en algún sitio de mi hogar dejado de la mano de Dios. ¡Y un póster para las elecciones al senado por Madrid, con las tres casillas marcadas en la parte del PSOE para que no tengamos que pensar!

Gracias por participar, bipartidistas. La hora de los demás se acerca con sus carteles, innovadores en comer estiércol. Un día existirá la respuesta. Estará aquí…

Categorías: La sociedad, mis ojos. · Realidades cercanas

Males de ego

Marzo 7, 2008 · No hay comentarios

Hoy no dedico la historia al mundo. Ni a nadie en especial. Rondo por Internet, esa red que antes convertía inocentes PC en bombas según medios sensacionalistas. Me dejo correr por los hijos de la WWW, entre enlace y enlace. Entre tanta locura navegante, consigo parar en un tugurio, en uno de esos vástagos, el foro de AnimeUnderground. Leo, leo, leo. Me río. Río fuertemente. Encuentro algo que es motivo de risa razonada. Curioseo. La historia tragicómica es. Es la de alguien que se creó varias cuentas para que le votaran y así subiera su reputación en el foro.

En un principio todo salía bien, pero aparecieron iniciativas para contrarrestar la codicia del personaje ése. Su batallón de clones fue aniquilado por el voluntarioso pueblo, que tomó prestado a la Diosa Justicia su poder. Transformado a clics, cayeron los votos negativos sobre él. Hasta acabar con un registro más negativo del que se esperaba. Que me pase la receta para freír autoestima, que a tenor de lo visto, la domina.

Por los datos que veo en su perfil, parece que huyó después de ver arruinado su cutre plan. Al final, eso de la Red no es más que una mera representación de la sociedad humana. Rufianes mangantes, matados reconvertidos a Dioses según lo que dicta su ego, etcéteras de mal ver, buena gente, etcétera…

La reputación no aporta nada, pero por lo visto algunos la ambicionan. Estúpido humano. Ya deseamos hasta cosas inútiles e innecesarias. Oh, ¿no se trataba de eso el nuevo orden económico mundial?

Fin de la comunicación, fin de las lecciones divulgativas.

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Charlatanes, maquinando formas de mover la lengua ésa. Primera parte: Ken Ham y su caballo creacionista.

Marzo 3, 2008 · No hay comentarios

En tierras exóticas, donde el creacionismo levanta la falda de George Bush en uno de estos juegos traviesos, un dólar solitario y valiente residía en mi bolsillo buscando acomodo. Cuando parecía que iba a establecerse por fin, mis ojos se enamoraron de un libro. Como en la antigüedad, cuando se vendían esclavos a cambio de algo, el dólar fue para el tendero, que me dio un centavo que era fuerte y trabajaba a pleno rendimiento. Se volvió ocioso, ocioso. Se alojó en mi bolsillo. Sin la media naranja que necesitaba para comprar otro ejemplar del mismo libro, “La Mentira: La evolución”, en Amazon de segunda mano (0,02 dólares), murió entre la soledad y la ociosidad.

Precisamente de esta conjunción de papeles pegados para un objeto tan único hablaremos. Y por consiguiente, del charlatán que vomitó esto.

¿Quién es el charlatán? Ken Ham. Una de las cabezas visibles del creacionismo norteamericano, paradójicamente un titulado en ciencias. Nació en Australia. Rebotado de la ira porque se sentía esclavo de la mecánica verdad científica -enseñaba monsergas, según él, evolucionistas-, rezó. Alguien, que era un director asociado de una universidad de profesores australiana, le hizo ver la luz que reclamaba un gesto tan normal y a la vez tan inútil como el de juntar las manos.

Fue el octavo advenimiento de Jesús. Éste vino acompañado con toneladas de libros creacionistas. Entonces se hizo preguntas, como todo el mundo. Sólo que eran más disparatadas: ¿Por qué no comprendo el Génesis? ¿Por qué la Evolución es poco creíble? La respuesta fue creada a través de mentiras. Y éstas están siendo propagadas por el mundo, de la boca de señores como éste. ¿Y de qué va el libro del charlatán? Precisamente de esas burdas ofensas a la Verdad que son transformadas en Verdades por él.

Para ello, Ham usa como fuente absoluta la Biblia y sus diversos cuentos. Cuentos de no dormir. Su tesis es ridículamente burda. La Evolución de Darwin es mentira. Y está presentada en un tono propio de un libro consparanoico. Venga, ¿a qué le suena el mensaje de “Esa mentira circula entre nosotros. Esa mentira es la Evolución”? A un somero discurso de Castro. “Hay inmoralidad. Esa inmoralidad es EEUU”.

Qué bien se aprenden esas religiones los once principios de Goebbels para hacer propaganda eficaz. Bueno volvamos. ¿Argumentos que emplea? ¿He dicho argumentos? Debería decir falacias. Venga, ¿a quién no le suena eso de relacionar la evolución con el libertinaje? ¡Esto no es excusa! Incluso he llegado a leer tamaña burrada como la de asociar las drogas con la evolución. Aunque esto no lo ha dicho Ham, sino el que escribió una carta sobre ello, reproducida en el libro. Textualmente dice:

Quiero detallar en un solo punto, la gran fe en las drogas que yo tenía como resultado de creer que la evolución era una realidad. Cuando dejé la escuela, llegué a ser cada vez más susceptible a las drogas. Parecían tener sentido para mí porque en principio encajaba con lo que había aprendido sobre la naturaleza y el origen del hombre.

Todo tipo de estratagemas usa para dejar en mal lugar a la evolución. Sólo él es capaz de asociar pornografía y evolución. Indudablemente, un estilo único. Pero no sólo de embarrar a la evolución se trata. También hay que hacer llover barro sobre la sociedad, nuestras pautas de comportamiento, los peligros, etc… para acabar extrañando aquellos tiempos en los que el cristianismo ostentaba el poder de países europeos enteros, incluso más inmorales que ahora.

¡Ateo! ¿Te parece raro que Dios se ocupe de todo, hasta del comer? Ese cuento lo transforma Ken Ham en una verdad para ti. Una verdad dolorosa. Abomina de las “opiniones”, porque defiende la existencia de una autoridad absoluta.

Finalmente, Ken Ham, en términos modernos, quiere robarnos el mando de la tele para darlo a Dios. Ya me imagino la siguiente escena:
-¿Hago zapping? Oh, Sudán. Bajemos el volumen. Cambiemos de canal. Ah, ese individuo conspira contra mí. Que sea una muerte rápida. *una maceta cae y mata al sujeto*.

Quería apedrear a la evolución. Con su tesis sin patas, que se convirtió en un calamar gigante con digresiones por todas partes para apedrear, por fin, a todo el mundo que se aleje un milímetro de la Biblia. He leído sus pensamientos. Y apelo a considerar el libro como una comedia, para que nadie se equivoque al comprarlo. Disfrutarán con los pasajes de la Biblia que él menciona. Comedia pura y dura.

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¡Este tío me robó el bocadillo!

Categorías: La sociedad, mis ojos.