Cuando estudiaba el significado de un argumento de autoridad, iluso fui. Creía inocentemente en la siguiente definición: “argumento realizado por personas que saben y que se apoya en conocimientos fidedignos”. Anuncios, folletos, webs y demás propagandas me han hecho ver la luz. Al parecer, he descubierto que si añades la palabra “verdad” a cualquiera superchería, pasa a ser opinión de autoridad. Por ejemplo, “la verdad del desastre de Madrid”.
Y es que hoy el gancho de la verdad se cobra más barato que nunca. Elige colores chillones, papel de dudosa calidad, fuentes de tamaño inmenso y la palabra VERDAD. Y ahí tienes la bomba que hace desviar a muchos cuellos de su trayectoria habitual. Aunque no necesitaban colorines allá por los viejos tiempos, en tierras del Oriente Próximo. Alguien iluminaba a mis antepasados con la verdad, la molesta verdad. Que era el hijo de Dios y que Él era la deidad verdadera. Antes y después, también habían muchos profetas que repetían lo mismo. Aunque esto ahora debe de ser caduco para bastante gente y por algo optan por lo que he mencionado al principio de este párrafo.
Hoy en día, de las bestias de Gutenberg ya no salen mandamientos divinos. Salen trucos de propaganda. Por alguna extraña, es impresionante ver cómo hasta universitarios caen rendidos ante el poder de la propaganda. Si es que a los seres humanos nos tira lo más sencillo. Ah, sino… ¿para qué uso WordPress en vez de programar un sistema de weblogs propio? Bueno, dejando esta pequeña digresión, sigamos con el tema. A aquellas bestias se las doma también con un texto que parezca algo creíble.
Por alguna razón, el argumento de la verdad también disuade de la investigación seria a mucha gente. Citaré a modo de ejemplo un fragmento de un ensayo sobre la cienciología.
Como la inmensa mayoría de quienes andan metidos en sectas, el estudiante de Cienciología típico es un individuo ignorante. No sabe, ni le interesa siquiera, la biografía real de Hubbard o el marco histórico en que su iglesia surgió. Pocos cienciólogos saben que en 1950 hubo un gran renacimiento religioso en Estados Unidos. Las cruzadas de Billy Graham y otros revitalizaron un cristianismo que al otro lado del Atlántico agonizaba. Todas las iglesias estadounidenses crecieron en prosélitos…
Como ya hemos visto, las trampas para convencernos son cada vez más sostificadas. Por último, también me había olvidado de la aplicación de la palabra “VERDAD” en imágenes, esto es, usar una imagen para representar a la verdad. Por ejemplo, en más de un anuncio de productos ligeros, sale una chica estilizada para dar una imagen de que este producto dice la verdad. O frases que no contienen explícitamente la susodicha palabra pero que se comportan como tal. Suelen ser opiniones de gente autorizada. Por ejemplo, en una botella de batido: “Médico de turno: Es bueno para la salud”.
Ahora hay que vigilar más que nunca. Fuera nos esperan miles de bestias que quieren seducirnos y somos más vulnerables de lo que nos creemos.