Camino por ahí, en la calle, esperando a alguien que nunca llegará. ¿Para qué? Si no llegaré a destino alguno, todo será un bucle en donde al final volveré a casa. Bueno, hora de fijarse en los detalles. Ah, coches. Ah, parabrisas. Ah, papeles. Ah, profundizar. Ah, anuncios de videntes africanos. Ah, coger este papel. Ah, tonterías. Ah, guardarlo. Ah, las risas de turno. Ah, escribir este artículo.
Mamadou, vidente africano con 35 años de experiencia, patrocina este segundo párrafo, alguien afectado por el mal del ojo y las ideas. Narramos cómo esparcir las tripas de la cabra por un círculo ritual negro. Primero se corta al animal, claro. Segundo, se mete la mano. Tercero, se dicen unas tonterías. Oh, hemos recuperado a Don Párrafo. Ahora pagará sabiamente al brujo con una Mastercard. Sí, es de estos modositos que aceptan crédito, vida bohemia europea y dinero -mientras tienda a infinito, mejor-.
Mamadou huye. Viene otro grupo. Un papel me entregan. Con un regalo, una cuestión. ¿Jesús de verdad era bueno? Parece que tiene pequeño aparato dentro. Vaya, voy a atraer a los testigos de Jehová. Otro papel. ¿Existe el infierno? Rodeado de un sugerente fuego, me tratan de convencer de que vaya a sus conferencias. Más gente, más éxito.
Tiro a los testigos ésos. Política llega, tengo en mis manos folletos de partidos menores y mayores, consignas de toda clases, ¿he dicho? Si son más o menos las mismas, sólo hace falta ser un poco perspicaz para ver que no innovan demasiado. El miedo, el mundo de flores y todo esto que adorna la política moderna, más preocupada en hablar que en actuar. Poca variedad hallaré, me aburro.
Servicios caseros. Nula calidad publicitaria, novatos del marketing. Resaltan cualidades buenas de alguien sin mucho disimulo, así no atraerán a mucha gente. ¿Qué encanto hay? Nada chistoso.
Tras todo eso, sólo me queda construir un McFolleto, un monte alto, muy alto, con toda esa basura que uno se encuentra en las grandes metrópolis. Un señor medio que recorra el centro de Madrid puede terminar su primer libro con todo el papel que le dan entre señores que no desearían este trabajo ni en las diez próximas vidas.
¿Por qué doy caña a estos simpáticos papelitos con un poquito de texto y mucho de imagen, salvo en algunos casos? ¡Qué profundas reflexiones filosóficas traen! Me iré al rincón a meditar sobre esta frase, comparada con las grandes hazañas de Platón, “Mamadou te arregla tu mal del ojo. 100% garantizado”. También me ha golpeado en mi conciencia esa otra: “HERBAL LIFE, hierbas para la curación instantánea”.
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