
Español, tiene un deber. Debe afinar su puntería con el martillo y dejar eso convertido en un reguero de plásticos y microchips, por la gloria nacional.
Veo en Barrapunto.com una interesante noticia que me llena de orgullo. En efecto, y como habrán visto, somos de lo peorcito en Internet en el Viejo Continente. Cuartos a la cola, cerca de las medallas. Una gran actuación, sólo que si nos esmeramos más podemos superar a Portugal e Italia y llevarnos la plata, ya que Rusia es inalcanzable, domina y tiene el oro completamente asegurado. Estamos en buen camino, muchas personas odian y temen a la tecnología de Internet reviviendo los buenos momentos de Ned Ludd.
Ya saben, la banca online tiene cuatro demonios ocultos con DNI y todo y los supermercados online han sellado un conjuro maligno que se materializa cuando el consumidor escribe el número de su tarjeta del banco. ¡Ah! El resto de la Red tiene mucho que decir contra los deimurgos que tan sabiamente nos gobiernan. Llena de pedófilos, monstruos de 182 metros, teorías absurdas y demás perversiones contra la Patria, es sin duda la reencarnación del Infierno. Antena 3 y demás medios de comunicación tradicionales, auspiciados por Él, nos aman. Nos protegen de todo ese mundo maligno y nos enseñan que los bloggers poseen tres ojos, cuatro peligrosas fauces y corren a 260 km/h.
Las empresas de telecomunicaciones son muy benévolas. No están dando el cariño que necesitamos, considero que nos dan demasiado. Deseo ardientemente sumarme a alguna petición pública de por ahí, sobretodo si pide que nos encadenemos a una conexión de 256 kbps carísima, lentitud, contrato de permanencia eterno, cortes continuos, tocamiento serio de huevos a la competencia para que sigan con los cables de Telefónica por los años de los años, retorno de demonios viejos tales como Terra y un servicio técnico pésimo formado en el arte de dar vueltas al consumidor. En 2005 hubo una empresa que seguía con ese espíritu cual Braveheart. Ella, que era Wanadoo, nos amaba mucho, cuando regalaba 56 kbps y un pésimo servicio técnico. Eso último es una tendencia que ha continuado hoy en día con mudanza incluida a países sudamericanos o africanos.
Actualmente… ¡Gracias a Dios! Aún se ven maneras en los caciques españoles de las telecomunicaciones. Los empresarios, señores con puros y buen corazón, sólo tienen que rescatar los gloriosos viejos tiempos… ¡Es más! Han de endurecer más todavía las políticas, redactar los contratos con letra sólo visible en un microscopio electrónico carísimo y ya ven, podrán disfrutar mientras ellos contemplan en su más plena gloria cómo el puro que sostienen en la boca tira muy bien y echa un humo perfecto.
Esforcémonos y disfrutemos con cada aumento de beneficios por parte de las empresas. Saltará otro estudio europeo con la sucia y vil intención de decirnos que estamos mal, tendremos que aguantar a los antipatriotas cantando las miserias de España… ¡pero venceremos! ¡Hundamos a Internet!

Oh, malvado demonio RJ-45, ¿porqué quieres unirte a la rueda del maligno progreso y liberar todos los males sobre esa tierrecita?




