Cerebro de Espuma II

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Discurso de conmiseración con la lengua oprimida

Octubre 25, 2009 · 1 comentario

En mi facultad se anunció el horario del encuentro de asambleas contra el plan Bolonia en euskera unificado (euskara batua), bable, gallego, catalán y castellano moderno. Se ha pretendido reconocer a las cinco principales lenguas de la actual España, con la conveniente pátina de progreso y solidaridad con la variedad cultural nacional. ¿Objetivo? Sencillísimo de entender. El respetable espectador se conmueve y aplaude semejante gesto de magnanimidad.

Pero, ¡ay, cuando el barniz se descorre! ¡Cuántos déspotas lingüísticos se nos aparecen! Aquí se ha cometido por enésima vez la misma y grave tropelía: han constreñido y reducido en demasía el riquísimo acervo lingüístico de Iberia. Para empezar, ya se omite a los hijos bastardos del castellano, todos ellos lenguas criollas: papiamento, delicioso manjar de las Antillas Neerlandesas, la Lengua General (Língua Geral), chabacano y su extinta variante, el ermitaño, chamorro, sefardí, la lengua que hereda cierta parte de la judería, y el palenquero.

Se sigue atropellando sin parar, ahora se ignora brutalmente a las fusiones lingüísticas. Usted no leerá aquí nada de, a saber, criollo annobonense, jopará, portuñol, llanito y spanglish. No podrá comprobar hasta qué punto España y su idioma de cabecera se mezclaron en son de paz con la cultura portuguesa, indígena y, más recientemente, la anglosajona.

¡Y no, no se detendrá jamás la Tiranía de Las Cinco Lenguas Escogidas! Ya en territorio español, con qué espectacular ignorancia pasan por encima de tantos idiomas. Con qué rudeza y firmeza el bable patea a sus semejantes: leonés, mirandés, extremeño y demás dialectos aún menores. Gigantesco es el mar catalán, amparado por el eje Real Academia de las Buenas Letras de Barcelona-Cataluña-Barcelona. Cuando le da por reivindicarse frente al masificado castellano anega a sus allegados mallorquines, valencianos y araneses, que van perdiendo fuerza rápidamente.

La aspiradora vasca modelo Batúa todo lo puede dentro de su chico territorio. Con la potencia al máximo, traga todo dialecto vasco que halle: navarro, occidental, suletino, central, navarro-labortano y dialectos menores limitados a pequeñas aldeas sitas en montañas. Al final, lo que hay: enorme bola de pelusa unificada con el más moderno vasco como resultado. A lo lejos, el gallego parece una blanquecina paloma pero de cerca es un sombrío buitre. Se declaró en rebeldía, disociándose así del portugués, y esconde a la fala en un armario muy, muy lejano.

Las cuatro lenguas antedichas son zapateadas con sumo gusto por el Castellano. No obstante, como tiranas menores, son bravas, agonizan y resisten frente a un idioma tiránico que ha echado al árabe, bereber y mozárabe de una tacada.

Se ultima esto denunciando también la grave falta de representación de las lenguas muertas que pasaron por estas tierras: celtíbero, ibero, latín vulgar y culto, fenicio, griego antiguo, tartésico y, muchísimo más atrás, las pinturas rupestres de Atapuerca. Es especialmente ominoso este último caso. Si estos adalides del progresismo ignoran dichas expresiones pictóricas, ¿quién va a representar a unos hombres de hace miles de años para que no se sientan zaheridos?

Nótese que se hace necesario omitir, en aras del espacio, más lenguas que hayan pasado por territorio español o nacido a partir del castellano.

Aunque ocupe mucho más tiempo, ¡empapelad esta facultad con carteles en un mogollón de idiomas más!

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Unas crónicas más de feriado (II)

Octubre 14, 2009 · Dejar un comentario

Hermanos Díaz. La culminación de la dinastía real Tombola.

La frontera es clara. Una callecita por la cual emigran vehículos de la Vaguada debo atravesar para la segunda parte de la feria. Llega el tedio de lidiar con masas humanas aún más ingentes.

Simple atracción sin mucha imaginación: camas elásticas. Nuestros infantes saltan sin fin y nos sorprenden con sus tópicas acrobacias. Es puro esparcimiento que habrá de durar unos minutos. Antes de ser efebo, yo saltaba en aquellos artilugios y me sentía parte del Paraíso en la Tierra. Ahora, ellos tienen semejante suerte, la de poder emular a Ícaro y su vano intento por alcanzar el Cielo. A la vez, una bomba de humo o un efecto especial inunda del ídem un pequeño porcentaje de la feria durante unos minutos. Con la ayuda de las lucecitas y la música de hojalata, me parece estar por unos segundos en una discoteca

La atracción comunitaria: Tribu Comanche Show. Una gigantesca plataforma con Parkinson, cuatro toros mecánicos. Se paga entrada, el propósito es sencillo: que aguantes y no te caigas con un torito de pega para poder justificar que te acercas peligrosamente a la ruina. Muevo la cerviz y miro, ¿qué ven mis incrédulos ojos? ¡La disonancia! ¡Banderas constitucionales de España, galas y de la Unión Europea! ¡Y qué fondo, excelente idealización de un Oeste estadounidense! Dos banderas yanquis, un plagio del logotipo de la Harley Davidson y dos pistoleras acordes con los cánones gringos de belleza. La parte trasera (y oculta) de la atracción un sucinto comentario se merece: ¡qué bandera española más gloriosa, con toro en vez del escudo actual, se exhibe al conductor de la M-30!

Al término de la feria está la espectacular noria, visible desde parte del barrio del Pilar. Un servidor cualquiera se monta en la Noria, poco a poco ve cómo descubre si tiene vértigo o no y, en la cima, acaba por tener una privilegiada vista de Madrid que no cubre más que unas pocas manzanas. Unos minutos más tarde, sale. Piensa en cómo le ha estafado el taquillero. Si es menester, añadirá a su mente una vista apocalíptica en donde a la Noria se le descuajaringa su eje y rueda unos kilómetros arrasándolo todo a su paso hasta que un inoportuno misil Tomahawk la para.

Bajo una incesante lluvia de burbujas, maquinada por algún cachivache de alguna atracción que estaba contemplándola, vi su nombre: “CIRCUITO JARAMA”. Ofrecía todas las maravillas de una farsa ideal: guardias urbanos realizando el saludo romano y vigilando con sus plásticos ojos, toda suerte de vehículos para críos: un Talgo-Locomotora Clásica, un cisnemóvil con bandera pirata, un todoterreno de los cascos azules, el yate real Estrella, de cierto parecido a su semejante realista Bribón, un vehículo del servicio de incendios adornado por molinillos de colorines, dos banderas de la UE, y demás esperpentos, figuras colgantes de Mickey Mouse, Taz, un payaso llamado “Alba”, un Teleñeco, y Hello Kitty, disfraces de Minnie Mouse, música estridente de latón y hojalata, y semáforos parpadeantes que deliberan entre el amarillo y el ámbar.

Camino por los mismos sitios para revisar más a fondo la feria. Una ensalada de gilipolleces, como ésta: concierto de láseres que a toda velocidad van y que pueden desgraciar los ojos, culpables: niñatos flipados y criajos desbocados, todos ellos probando con el frío metal. Queja particular #430: ¡Odioso invento!

En cuanto al yantar, he visto algo más de mundo. Pequeño bar, donde deberán servir cócteles tipo A y B, mojito y caipirinha, respectivamente. Deberán alimentar la identidad nacional: banderas cubanas y brasileñas para más inri. Si no son los efectos especiales, es el olor a fritanga el que alimenta y ha de realizar ampliaciones en nuestro estómago por si nos urge el hambre. Todo ello, bendecido con las bonanzas del vino en cartón. Su riqueza inimaginable de matices la apreciaremos en un vaso de plástico. Podremos degustar el perfecto sabor derivado del desequilibrio entre uva y alcohol.

La última atracción reseñada. El Club Naútico Tuni, estanque no potable y artificial, con muchos bichitos muertos flotando y la tranquilidad de poder navegar justo al lado de la atronadora M-30. ¡Pilote, si nació Ud. en el siglo XXI, un hermoso barco de goma con decoración animal! ¡Lo que padecerá será un ligero reposo y lo que observará, émulo total de la Costa Azul! Se extrañan batallas navales con espadas de plástico o la fantasía armada que prefiera el lector. Todo ello, adornado con imaginería plagiada a Disney.

Sale un servidor de la feria, mucho no le ha durado la experiencia.

Nota adicional: En otros años me dormía más temprano y era tradición ver el culmen de la feria, fuegecitos artificiales que habrían de ser admirados por todo el Norte de Madrid. Este año he vivido de espaldas, puedo decir que me he abonado ya a la preciosa paradoja: feria comentada en dos artículos, culminación ignorada gracias a esas impotentes espaldas que pueden fijarse sólo en el Ordenador.

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Unas crónicas más de feriado (I)

Octubre 12, 2009 · Dejar un comentario

fiesta_barrio_del_pilar_2009

No soy el más lúcido Guerrero de la Noche ni domino todo el tempo y los secretos de la penumbra, ¡en cambio, cuántas sesiones he tenido para congeniar con mi flexo y mi ordenador! ¡Pero saldré y consentiré que el nuevo frío otoñal me refresque! ¡Por esta crónica!

El caso es que parto para otra feria de barrio (¡la inmensidad de Madrid os ayuda, pequeños intentos!): la ya conocida, por estos lares, feria del barrio de Pilar. Promete diferenciarse esto un pelín de lo visto en la feria de la Dehesa. Mayor inmensidad, mayor acoso del tráfico. Garrapateo eso y, sin darme cuenta, me apeo del autobús.

A lo lejos, las luces del embeleso y el ¿impresionante? portón sustentado por bombillas. Auguro un pescozón de aúpa por gentileza de Iberdola a los organizadores.

Me engulle el agujero gigantesco del fin de semana patrio: masas. A buen seguro, me toparé con algún humano. Se entra. El yantar es variado, ¡hasta comida exótica como el kebab o el perrito danés! Y un mesón gigantesco al aire libre que parece mirar con voracidad a cierta churrería, apostada a su derecha. No da la guita, por no dar ni siquiera la llevo. Prosigo y describo más de la cuenta.

Para quien desee seguir circulando su dinero, una señora variedad de juegos hay: derribar bolos vía ejercicio del balompié (fuerte chute), disparar dardos y que éstos acaben dentro de tres anillas, destruir completamente tres globos a cierta distancia, chinchar a los globos-corazón hasta su completa explosión, derrocar a abollados botes con un rifle de aire comprimido, y lanzar una pelota como los cánones mandan para que un Homer la devore completamente; todo ello tiene un objetivo común, poder obtener un mísero peluche actualizado -cof, cof, Stewie Griffin- que se alojará gratuitamente en el cuarto de los trastos.

Si bien impera un extremo conservadurismo que espantaría incluso al Partido Carlista, la tómbola Gran Bazar Hermanos Díaz, meca de los embutidos rancios, las videoconsolas plagiadas, los presuntos vinos y toda una suerte de trastos, de frágil electrónica, que se te romperán sí o sí a los dos días, ha sabido leer el statu quo actual de la Nación y con demagogia ha anunciado ISI, ISI, ISI, AQUI NO HAY CRISIS (sic). 1€ por cinco boletos, sendos papelotes, es el precio anunciado. Y a pocos metros, El Empleado me otorgaba un billete promocional abollado que debería atraerme hacia el imán de la tómbola. Puro espanto gráfico, en la segunda parte prometo escanearlo.

Elemento diferenciador en medio de la feria, unas vendedoras ambulantes. Una bombona de helio comprimido, una elegante mesa de plástico desaprovechada en exhibir fruslerías para tirotear pompas de jabón al prójimo y pilas alcalinas, y una miríada de globos apetitosos para todo infante. Ya compite el lugar con el centro comercial que tiene a su lado, ¡con cuántas pilas AA satisfará sus necesidades el vecino del quinto, presto a la creación del ventilador gigantesco que refrescará a un 0,0062% del territorio madrileño!

Apasionante tren de la bruja: tres empleados ¿subcontratados? por unos días, dos brujas y un payaso. Son comunes los viles atentados a los derechos del Hombre mediante escobazos, garrotazos indoloros e intentos de susto que ya llevan décadas entre nosotros. No faltan los chascarrillos con los primeros de la cola, como mojar al pobre cliente que aguarda su sesión en semejante lujo ferroviario sin conductor. Qué encantador es ver a una temible bruja escrutando el billete, metiéndose de lleno en el esperpento.

Humareda y luces a mansalva para amenizar: es un pasito más a la muerte por problemas respiratorios. Los arabescos de la atracción, cómo no, son pinturas y esculturas dignos de medirse con las tiras de la revista local “El Extintor” y algunos engendros escultóricos. Tampoco falta erotismo: tenemos en la parte trasera a una bruja, de mirada amable y ojos verdosos, turgentes senos, pezones erectos, notorio y curvo trasero, ropa minimizada, botas de tacón elevado y calabaza alegre en mano. Público objetivo acertado: adolescentes salidos y adultos nostálgicos; errado, niños curiosos que aprenderán sí o sí anatomía femenina.

Algunos vecinos han equiparado a nuestro flamante Metro Ligero con esta atracción. No obstante, andan errados. La celeridad sin par del tren de la bruja es incomparable, llegando a romper el pico de los 20 km/h. Quien haya montado en semejante atracción habrá notado la velocidad en estado puro. ¡Impresionante obra del Hombre que merecerá un lugar en mis fantasías!

Acabado el trenecito de la bruja, piso zona especial, contada con más detalles en la segunda parte…

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El nuevo IVA, contra HAVA.

Octubre 7, 2009 · Dejar un comentario

El Gobierno sube el IVA a partir de 2010. Oh, la puñetera actualidad. ¡Me persigue, me conmina a escribir perogrulladas! Pero ahorita, condenado a hablar sobre el tema, tomaré un recodo y me sacaré una ucronía cualquiera que demostrará cómo la idea de Zapatero puede explotar y destruir cosas ajenas!

¿Han oído hablar de Me Da Error. Anecdotario informático? Ese libro se ha convertido casi en mi Biblia, mi consulta de referencia si quiero reírme en privado sobre las torpezas informáticas patrias. Incluso ha merecido varias relecturas en búsqueda de simbolismo oculto, aunque el estilo es de tan sencilla comprensión que al final acabo recordando con más claridad historias de la informática que el autor sufrió en sus carnes como la Increíble Chica que Agitaba Fuerte el Ratón Creyendo Que Era La Única Forma de Acabar Temporalmente Con El Salvapantallas del Windows ¿98?™. Y en cierta ocasión, uno de sus enunciados me impulsó a malgastar unos días de mi vida en el único foro falso que he realizado, MEGAPIRATEO PLAYSTATION.

A tal efecto, relacionándolo con la actualidad y la posterior ucronía, les recordaré resumidamente una historia del susodicho libro:

Empresa de tres al cuarto, HAVA, en pleno 1992. Gobierno, bajando el IVA en dos puntos (18% al 16% menciona el artículo). Los programas de la empresilla, chapuza total: a toda fórmula se le sumaba el precio del impuesto sobre el valor añadido. Llegado el cambio, había que modificarlas una por una. Y a todo eso, el dueño, Quino, pretendía cobrar a sus clientes, que ya pagaban religiosamente el mantenimiento amén de la licencia de los programas de su empresa, por una simple modificación de IVA -a 180 € salía la broma-. Y del camelo se dio cuenta el buen consumidor, que exigía plena libertad para no estar supeditado a los limitados conocimientos sobre Economía que atesoraba el bueno de Quino, que finalmente tuvo que ceder y dejar finalmente la reparación sin coste adicional.

Y hete aquí la irreal y alocada ucronía.

Es julio de 2010. Fecha de terror, tal como lo deseaban los utopistas de la década de los 90: llevamos ya dos décadas sin evolución estética alguna y la Historia ha pegado un frenazo, salvo por algunos incidentes de importancia menor como las continuas rencillas en el Tercer Mundo. Tres humoristas, asqueados del creciente dinero en sus respectivas cuentas y de dibujar (o garabatear) monos grotescos para solaz de la aterradora masa consumidora, decidieron aliarse para subvencionar a la decadente empresa valenciana HAVA.

En dicha empresa vieron una oportunidad para hacer de amanuenses del humor natural y espontáneo. Deseaban verla cual barbo meneando agónicamente su cola en plena tierra para describir el percal luego en nuevecitos libros cómicos. Pero todo negocio, incluso bien subvencionado, puede fugarse. Y es lo que ocurrió a partir de la entrada en vigor del nuevo aumento de IVA en esta piel de toro; de nuevo HAVA se hallaba en una encrucijada. Creían, ingenuamente y eternamente, en la inamovilidad del impuesto sobre el valor añadido. No sucedería de nuevo aquella torpeza de facturas que cambiaban automáticamente al alterarse esos impuestos, sin importar la fecha.

Ocurrió el desastre. Aquí estaba Quino, estoico y de camino a la ancianidad, pidiendo una barrabasada a sus tres clientes restantes por la modificación; ellos acababan de ganar un pelín de criterio y no lo iban a consentir. Se dieron la vuelta. El dueño, de rodillas y suplicando por un octavo de cliente. No llegó siquiera. Humoristas cansados, se acabaron las gracietas para vender. El ruido de unas persianas metálicas cerrando a todo trapo, el más absoluto vacío dentro. Y el cartel “SE VENDE”, bella metáfora del fin de una historia.

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Minúsculos retazos…

Agosto 9, 2009 · Dejar un comentario

…piezas pontificadoras, de las que sirven como gran relleno (o rúbrica) para un viaje a la Isla del Diablo. Pequeños pensamientos que saltan grotescamente para solaz y deterioro de la visión de todos. Bienvenido a este festival de máscaras, perogrulladas y pensamientos negros que salen de su casa con enormes dosis de vergüenza.

Revolución es… COCO IGUAL, MARTILLO DISTINTO.

Un servicio de CUBALSE.

¡¡PLAN C: AHORRO REVOLUCIONARIO DE ENERGÍA!! ¡NO HUELA MÁS A INMUNDICIA DEL ORIENTE PRÓXIMO, MEXICANA O VENEZOLANA! ¡VIVA EN LA INOPÍA Y MUÉVASE CON EL NOVEDOSO COMBUSTIBLE DEL CINISMO, ABUNDANTE EN CUBA! ¡NO MÁS VENENO, SÓLO EXIGE PALABRAS, ACTOS CON TAL DE APARENTAR, O PELOS DE LA BARBA!

¿Cansado de las estridentes críticas por lameculos yanqui, tirano modelo C? ¡Con nuestro sello REVOLUCIONARIO COMPINCHADO CON CUBA podrá reprimir gratuitamente y pacíficamente a todos los disidentes que quiera! ¡Garantizadas escasas críticas negativas!

Pronto es el cumpleaños de Fidel Castro. Desde la comodidad de su cama, se ahorrará una reflexión para celebrarlo. Desde aquí, mis más sentidos latidos cardiovasculares me exigen que haga una sorpresa gloriosa. Una caja que albergaba a un frigorífico me llevaré, con un peso más vivo que nunca.

Mi peso vivo será un humano y mirará desde el único agujero de la caja su ubicación exacta. En cuanto se emocione FC, la caja abierta será. Y saldrá, con saña y malicia, un gran aprendiz de Gavrilo Princip. Con un revólver bien cargado, el autoproclamado líder de la Revolución tendrá una nueva emoción: ¡agujeros auténticos por donde pasa el aire!

Al crítico con todo uno manda callar arbitrariamente, pero se hace más elegante si sostienes el penoso peso de un comunismo excesivamente mancillado y afirmas tener tatuadas bellas estrellas rojas por todo tu cuerpo.

CARTAS AL DIRECTOR [JUVENTUD REBELDE/GRANMA, LAS DOS CABEZAS DEL MISMO MONSTRUO]:
Reducimos tus quejas a ciertos mercachifles en la Isla o problemillas con currantes de medio pelo, ¡por supuesto no tocarás a la infalible cúpula gubernamental!

SE VENDE:

Libertad de expresión, modelo soviético. Renqueante, en estado muy malo. La palanca sólo funciona con la opción: “Quejas a particulares”. Se vende sin caja ni manuales. Llamar a Manuel Yodelis, 80 32 589 (Habana, El Vedado). Precio a negociar.

SE EXHÍBE (ORGULLOSAMENTE):

¡Mi ignorancia total sobre lo qué es el capitalismo! ¿Para qué iba a saberlo, teniendo un comunismo de perfección tan inusitada que me vende tres melones por mis dos meses de salario, condenándome a estar enseñando continuamente mis costillas en todo su esplendor? Famélicos unidos, ¡viva el comunismo acartonado que nos otorgó Fidel Castro!

Hombre de Miami, ¿Te refocilas?

Me respondo: Sí. Mientras tus dólares llueven a espuertas y tu papeleta electoral está debidamente señalizada a favor de los republicanitos. ¡Aaaaay, con esa atávica ignorancia y ese hortera casco motero que llevas día a día, te llevas a absolutamente todas las féminas de calle! Claro, ellas se quedan encandiladas por los guturales gritos a favor de Cuba como el estado número 51 de los EEUU, con los que no dejas dormir jamás a tus vecinos mientras dure la luz diurna.

Aaaaaay, cómo te encantaría ver a los negros encadenados en Marianao. ¡Como los que ves en Hialeah diariamente! ¿Para qué integración? ¡Mejor estarán en el nuevo orden cubano, con ellos viviendo entre moscas gigantescas y cucarachas bestiajas! Que se les mire cual desperdicios, que se les nieguen absolutamente todos los mejores trabajos del planeta, que nos limpien el suelo habanero del ron que derramamos cada día aprovechando nuestra condición de blancos, y que… ¡VUELVA LA ESCLAVITUD! Sí, así es. Nos hundiremos mejor en el sofá comiendo bollería industrial magníficamente grasienta. Que suden recogiendo latas de refresco o algodón, sea donde sea.

Sí, vale. Paro ya, que en D. W. Griffith posmoderno de pega me he convertido.

BLOQUEO A LA DEMAGOGIA. NO MÁS TONTEAR CON EL PUEBLO CUBANO, AUTÉNTICAMENTE NACIONALISTA Y ANTIRREVOLUCIONARIO.

Ley soberana de la patria: hemos hecho buen uso del ingenio humano para explotar aún más nuestra estupidez en nuevas expresiones. Aplicable a toda nación.

“Es que eran pensamientos intimistas que merecían salir a la luz”, diré como [aparente] escritor, amén de contribuir a elevar el nivel de mediocridad de este blog. Nada nuevo, otro escriba que pergeña sus inútiles pensamientos intimistas rápidamente y los esparce por ahí. ¡Bienvenidos!

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SERVICIO DE CRÉDITOS PARA PAGAFANTAS.

Julio 8, 2009 · Dejar un comentario

Por natural desesperación y abundancia de ideas alocadas, amén de oír un típico e imaginario bramido del trueno, me meto en las turbias aguas de la economía internacional para abrir un nuevo negocio y quedarme con exactamente la misma blanca que antes, sólo que con ropajes más anodinos y supuestamente elegantes. Hay un sector juvenil que será el pilar maestro para ayudarme a rellenar mis bolsillos.

Como financiero novel inauguro el servicio de créditos para pagafantas, esos simpáticos jovenzuelos que no tienen mucho bagaje en estas tierras de Dios y Jardiel Poncela, y que se dedican a invitar a mujeres con tal de ligar, siempre infructuosamente, ya que las féminas les ven como amigos, sin el empaque de los machos alfa genéricos, de los cuales hay que aprovechar vilmente.

El concepto es muy sencillo, hay una enorme posibilidad de que estafe vilmente y recurra a la gloriosa usura. Yo me siento en una mesa, al aire libre. Soy un negociador ambulante y muerdo hasta llegar al hueso. ¡Cliente, puedes estar en la más absoluta tranquilidad! Total, aprenderás a tratar con un señorito huraño y tacaño que mima inútilmente el dinero.

En mi mesa, un cartel pongo para mostrar impúdicamente al mundo el título. Tú, atraído por la curiosidad, me preguntas: “¿Qué es esto?”. Y yo te respondo de manera ampulosa: “Esto es un servicio para ayudar a financiar a los pagafantas. Si lo eres, yo te ofrezco un préstamo que puede ir de 1 a 10 €. Puedes devolverlo en un máximo de 45 días, siempre con intereses del 5% al 45%. Por supuesto, el porcentaje depende de cómo tenga el día; es una variable arbitraria. ¡Con mis sucios dineros, que le cunda a tu novia-amiga esa Fanta aguada de limón artificial!”.

Por supuesto, el futuro del negocio es nefasto. Camino sobre un hilo de coser -ni siquiera se me concede la posibilidad de la cuerda floja o la pasarela de madera-. Ni con el mayor de los malabarismos financieros, me salvaré de la segura ruina. Pronto se me acabarán los pagafantas, pues pasarán a ser seres cínicos que siempre meterán el morro a sus féminas favoritas. Y numerosos perfiles de Tuenti celebrarán mi derrota, describiendo mi penosa carrera en el crudo mundo de los estratagemas financieros con términos como diletante profesional o tontuelo parlante-pobretón.

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Breve noche de feriado (II)

Junio 22, 2009 · Dejar un comentario

fantasmacornudo
…¿Y que había más allá del tren de la bruja? No tenía miedo ya, ¡debía correr a conocer más en fondo la feria y disfrutar así del delicioso aroma a fritanga, tabaco, alcohol y hasta porros si hacía falta. Hace dos días, me asustaban con ese tren de trayecto estrafalario a la vez que anodino. Hoy mismo, ¡cómo desmontan con rabia unas fiestas ya acabadas!

Restauración

¡Fermosa aorta obstruida en un futuro próximo, adulto! ¡Colesterol por las nubes, articulaciones prácticamente inmóviles y preciosas lorzas! ¡Litros de mala cerveza! ¡Oíd, consumidor adulto! Come, come, ¡come inmundicia grasienta con precios desorbitados! ¡Y diviértete de broma, que te echaremos la mismísima nada en tu cerveza!

A diferencia de otras vulgares y raquíticas ferias, ¡estoy emocionado, o debería estarlo! ¿Qué veo? ¡Albricias, un puesto de vecinos asociados y bien integrados con sus camisetas rojas identificativas observo! En vez de carteles anunciando sucintas ideas para mejorar el barrio, se apela al estómago del vecindario anunciando aceitosos, humeantes y exquisitos chorizos a precios, sorprendentemente, módicos. ¡Una diminuta sonrisa se me dibuja, al fin!

Quiero gritar “¡A robar a Sierra Morena!” y tener mi preciado porcentaje de razón, ¡pero para ello tengo que mirar al otro lado, a ese bar adornado por carteles de un grupúsculo del PSOE! He procurado mantenerme alejado de su barra fríamente metálica, pues temo acabar por pronunciar “quiero sangría, por favor” para que el camarero se abalance sobre mi bolsillo cual vampiro y me conmine a pagar cinco excesivos euros, casi un diezmo en toda regla por disfrutar de sus raquíticos y clónicos servicios.

Por el mismo lado, hallo otro bar. Único en su feriado, ¡tiene más de un eslogan! Me llama la atención especialmente éste: En cada barrio, revolución. Recórdome en demasía a aquel anuncio cubano con la jeta del Ché anunciando fabricación de Vietnams en masa. Y le echo una ojeada. Resulta ser una ensalada de partidos de izquierda, nada extraño en la política líquida de la actualidad. Por un lado, el Partido Comunista. Por otro, Izquierda Unida, vendidos al capitalismo caníbal según algunos comunistas radicales. Como el agua y el aceite, se fusionan en armonía para ofrecer buena bebida norteamericana y fritanga deliciosa. De sus precios nada vi, nada sé.

Misceláneas.

Las fiestas de la Dehesa, un dechado de originalidad, deberán contener trazas de elementos discordantes. Disculpemos así a tantos que quieren una feria mediocre más, ¡no la tendrán!

La concentración de gente en una noche veraniega algo fresquita no impresionaba. Me asusté para mi bien. Había una paulatina evolución en la lógica humana de nuestra nación. Las colas y las aglomeraciones seguían existiendo, cómo no. Sin embargo, algo novedoso y poco constante ocurría en algunos tramos: ¡yo podía caminar sin chocarme con nadie!

Por cierto, para el ojo cínico de un sociólogo bisoño, este antro fresco de degeneración y vicio, como diría un recalcitrante y típico moralista, servía para estudiar y observar, a menudo con sorpresa y desconcierto, las tendencias de cierta juventud madrileña en los viernes calurosos tras la conclusión de un curso más de nuestra educación secundaria en general. Y para los salidos, representaba una magnífica oportunidad de alegría y tristeza a la vez: el bamboleo de senos femeninos firmes y bien desarrollados, habitualmente acompañados por las apasionadas manos de machos alfa en desarrollo listos para mantener el crecimiento demográfico del país en un futuro.

Para rematar la cosa y echar sal marina a esta sección, una estrafalaria historia me aconteció.

Mis posaderas pongo en una silla de plástico para suscribir estas líneas con tiento y descanso. Unos segundos después, tras un muy breve garrapateo con mi bolígrafo negro, se me bendice con una mano en mi hombro. Y detrás veo a un adulto con una tremebunda cogorza encima que me tiene atrapado durante muchos minutos para darme cháchara con supina incoherencia. En su otra mano, la que no hizo contacto con mi cuerpo, hay una curiosa posesión de carácter muy temporal. Un gigantesco vaso de plástico de cerveza barata.

Hállome yo, cagado de miedo por mi natural cobardía, completamente desconcertado. Por sus señas deducí que trataba de reemplazar, en pequeña escala, al Gran Hermano para vigilarme y señalarme. Me encanta el absurdo en sus formas artísticas, ¡pero este absurdo real superó todo lo que pudieran imaginar unos guionistas, por muy buenos que fueran, con su lógica! De asuntos sobre zonas madrileñas, saltaba a un Numancia sin referencia concreta alguna, me mandaba callar o me hablaba muy sucintamente de varios países del Oriente Próximo.

Y se reveló este monstruo realista con un sonoro, exagerado y paranoico “Yo controlo las casas y fiestas”. El absurdo seguía en acción. Me habló de un Movimiento indeterminado, luego me dijo que fuéramos amigos para acabar estrechando nuestras manos. Remató con una antológica cita, “yo trabajo, tu mal movimiento”, llevándome al desconcierto. Antes de poder levantarme, me asaltó con más chorradas. Escapé andando cuando se cansó. Libre era, soy y seré. No he vuelto a saber de aquel hombretón completamente locuelo. ¡Venid, Samuel Beckett e Ionesco! ¡Miradme! ¡Escribid algo!

¡Por el amor de la ley natural, se me bendice con una experiencia cutre y alucinante para poner un poco de sal a mi estándar y aburrida vida de ciudadano europeo!


Acábose aquesta crítica saliéndome de la feria y conociendo la cruda realidad: coches juntándose en una especie de aparcamiento improvisado y las vergüenzas traseras de algunas atracciones, amén de la emigración e inmigración de ciudadanos que aplastan aún más la hierba del parque madrileño de la Dehesa de Villa en su búsqueda o huida de una noche presuntamente divertida. Mozalbetes, ¡reciclen este texto si quieren criticar ferias españolas, que a fin de cuentas son bastante clónicas!

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Breve noche de feriado (I)

Junio 20, 2009 · Dejar un comentario

fiestado
Fiestas de la Dehesa de Villa, cálida y desagradable noche de junio en pleno término de esta primera década del siglo XXI. Calle cortada, luces abundantes. Así fue, así le contamos de manera socarrona aquella pieza secundaria en la continua carrera por la irregularidad de la dignidad humana.

Barriga sobresaliente a la vez que ‘chic’, con el aliento de una cerveza aún flotando en su boca, con una mano ocupada y cariñosa, un hermoso, anodino y cutre conjunto compuesto por una camiseta roja sin mangas de índole claramente deportiva, pantalones oscuramente azules ideales para una pachanga de baloncesto y sandalias andrajosas. No nos olvidemos del pelo que asomaba en su pecho, el sudor de serie que llevaba incorporado en su corpachón y, por último, andares desganados a la vez que firmes.

Era yo. Tendría que ser un paradigmático padre de familia manufacturado en España, pero no. Era yo mismo, un mozuelo joven al cual los poderes fácticos le atribuían un esplendoroso futuro sin máculas. Y ahí estaba, suscribiendo estas líneas con un hermoso cuaderno verde y un bolígrafo corporativo en vez de llevar a mi supuesto hijo pequeño a entregarse a esta obscena parafernalia de luces y sonidos cutres.

Pies en polvorosa no puse, con fruición deseaba flagelarme al meterme en una feria chica de mi distrito. Sin esperarme higos chumbos afilados a mi anodino paso, me recibieron cálidamente con ruidos escandalosos a lo largo de la corta feria, deformaciones de la música. Algunos las identifican como celestiales gruñidos provenientes de los cassettes de gasolinera. Aquellas experiencias clónicas de feria típicamente española me agradarían.

Con mi inmensa estulticia, berreo esto en interminables párrafos separados por temáticas. Alguien mucho más inteligente y con criterio diría “NOS LO PASAMOS VIEN EN LA FERIA TE KIERO MAZO HUMANO GENÉRICO!”, siempre bien acompañado por una foto con tonos rosados y empalagosa hasta decir basta.

Tómbola.

Si la lotería falla casi siempre en su casa y la administración estatal se la juega siempre con numeritos de la suerte y probabilidades disminuidas en demasía para acabar viendo, muy de vez en cuando, dos raquíticos euros, ¡quítese de toda dignidad y gane un subproducto copiado y chino en la tómbola más cercana e indigna que tenga a su alcance!

Ahí, como en toda feria, observé lo más bajo de la civilización de nuestra carpetovetónica Castilla. En un puesto, boletos rosados desparramados por doquier aparecían bajo mis pies, con el asfalto de la calle Francos Rodríguez como víctima de esos humanos que mantenían una aparente inquina hacia la Suerte. Los premios que ahí se mostraban, salvo un vinillo mediocre y un típico jamón con su choricito, eran bagatelas clónicas manufacturadas en las fábricas más inmundas del Lejano Oriente que, tarde o temprano, adornarían los sótanos o desvanes de los hogares de cierta parte madrileña. Siempre que se fuera afortunado, claro. Personalmente, disfrutaría a rabiar con esos juegos en blanco y negro presentes en la falsa PolyStation que sorteaban. Para terminar machacando la consola con mis puños.

En otro puesto, tras escudriñar más a fondo esta mediocre feria, observé unas sillas de plástico bien dispuestas y ocupadas para recibir a un orador sin brío en sus intervenciones y con el brazo sólo dispuesto a señalar, de buena desgana, a algunos afortunadísimos ganadores. ¡Aprended, políticos carismáticos! Sin salirme del lugar, apasionante televisor de tubo encendido vi. En su pantalla, una mano visible extraía continuamente e incansablemente bolas con números, apelando a la idiosincrasia del juego de azar. ¡Mejor y más anodino que bodrios de las cadenas autóctonas en abierto, como esa Noria Estropeada y Locuela de Telecinco!

Atracciones.

Bajan y suben subrepticiamente. Los niños aparentemente se divierten. Y alegría suprema para el taquillero, que sólo tiene que dar boletos de cutre papel para rentabilizar semejantes monstruos derrochadores de petróleo y carbón.

Están siempre acompañadas por un hilo musical de primerísima calidad, unos diseños pictóricos en sus metálicas paredes que demuestran exorbitante originalidad y valeroso riesgo al usurpar, en muchos casos, personajes a las multinacionales de la industria del entretenimiento audiovisual. Esto último es lo que más se renueva con frecuencia en nuestras ferias para dibujar una sonrisa en aquellos niños ingenuos y bien alimentados por imágenes multimedia.

Cochecitos de movimiento fijo que, con un poco de adaptación, serían celdas diminutas para torturar a disidentes políticos en países con gobierno excesivamente firme, toboganes de goma que acaban por hacer preciosa y dolorosa fricción con pieles infantiles excesivamente secas, automóviles de choque excesivamente suavizados y correctamente políticos que mantienen en vilo a un progenitor cualquiera ante el excepcional riesgo de la diminuta herida que pueda abrir su vástago, y atracciones de movimiento excesivamente predecible, regular y, normalmente, rectilíneo para otorgar regocijo gratuito y falso a los niñitos nerviosos.

Prodigios mecánicos de hace un porrón de años que se han mantenido, en esencia, iguales y clónicos por encima de las circunstancias que han afectado al normal desarrollo del Estado Español. Que perderían frente a formas de ocio más sostificadas y atractivas para los niños como los videojuegos o las películas de Disney, ¡pero siguen al pie de cañón, aprovechando la ingenua y nada sibarita capacidad infantil de goce y diversión!

Con mi actual lógica, ¡no me entenderé jamás con ese niño bastardo que fui hace una década y que disfrutaba irracionalmente de estas estúpidas atracciones, mientras los taquilleros robaban parte del, por aquel entonces, exiguo salario de mis progenitores!


En la segunda parte sigo, con más demagogia y verborrea.

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Tesis sobre el benefactor antiesquirol y el nefasto esquirol.

Marzo 24, 2009 · Dejar un comentario

Unos meses ya llevo en la universidad, tocando más de un libro y acercándome a los conceptos de mi carrera para no salir tan escaldado al quinto año (o al cuarto según lo que dicte el plan de Bolonia). Y un buen 12 de marzo, en jueves, ha caído día de huelga. De ahí, la cabeza me ha reclamado ideas para mancillar, de una vez, la otrora seria palabra tesis para ser aplicada a este texto banal.

Así, pues, es menester hablar aquí de un fenómeno sobradamente conocido en estas tierras de Francisco Aldecoa, los acontecimientos en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología cuando toca día de huelga (aparte de las “no-oficiales”, ya hay dos veces en donde ha tocado oficialmente este curso). También es digna de comentar la simplificación banal de los alumnos y posterior reducción a sus respectivos roles.

Tipologías de esquirol y antiesquirol, conceptos de la tesis.

Modelo único de esquirol. El mismísimo hijo del demonio. El que emplea sus músculos para destrozar respetables barricadas en puertas principales con tal de ayudar a los poderes fácticos, reconvertidos actualmente a conserjes, limpiadoras, miembros del decanato y profesores. Disponible en versión capitalista e hipercapitalista, generalmente de piel suave y que jamás participa en los actos de liberación de la facultad. Se combaten amedrentándoles, preferiblemente a base de gritos y tocamiento de brazos con tal de detenerles cual guardia fronterizo.

Antiesquirol de tipo A. Orgulloso luchador. Por el derrocamiento del villano cutremente disfrazado conocido como Capital se moverá de su casa y luchará hasta lograr mover su pancarta. Asimismo, otro contingente de estos hombres estarán puntualmente repartidos por la facultad para amedrentar a los esquiroles que, sin duda, provienen del mundo de Adam Smith para joder al mismísimo pueblo. Y, por miles de causas más, el antiesquirol de calidad moverá frenéticamente su esqueleto. Un corazoncito encantador, sin duda. Se multiplican de manera oportunista, pero es un problema menor y hay que pasarlo por alto.

Antiesquirol de tipo B. Objetivo de escasas y débiles críticas, hunde sus posaderas tranquilamente en un sofá según los tópicos por defecto que sus detractores les presuponen. Aquellos luchadores por la libertad no sólo piensan en ello, también tienen una amplia gama de acciones predefinidas que le identifican como tal. Lo importante en este caso no es tocar la puerta que da salida al correspondiente piso del edificio en donde residan. Y si se realiza, hacerlo preferiblemente en algún lugar de esparcimiento y ocio.

Crónica chica de la manifestación contra Bolonia, una breve demostración de la tesis.

Se observa una testimonial cantidad de seres humanos candidatos para acudir a la protesta. Son antiesquiroles de clase A que han decidido abrir los portones de sus casas, saliendo con destino Atocha. En un momento dado, la boca del metro de Atocha tiene dificultades para dar paso a la ingente cantidad de pieles, carnes y huesos jóvenes que se observa a nivel de acera y que llegan justos a tiempo para gritar y alzar banderas. Aún no he tenido que dirigirme a alguien para que me dé paso.

Espacios libres por donde una persona puede pasar sin tocar telas ajenas hay. Con el transcurrir de los minutos, mi cuerpo se va empequeñeciendo y esto empieza a llenarse. La manifestación cobra forma, aún así el desfase entre antiesquiroles del tipo A y del B es enorme, a favor de los segundos, y la marcha de la protesta parece confirmarlo.

En la contracultura, movimiento alternativo que se puso de moda a partir de los 60 y que pretendía ir más allá de la “aburrida y tiránica” ciencia oficial, se podía traer paz mundial a cambio de propósitos de amor e ilusiones oníricas. Aquí debe ocurrir un proceso parecido. En una especie de gigantesca quedada amistosa, se mata a la bestia boloñesa a través de conversaciones corrientes con amigos, y protestando por un complejo entramado de causas peregrinas.

A saber, lector esquirol, la independencia de Castilla, la tercera república de España, el comunismo, la crisis y todo lo que se le ocurra. Es, asimismo, la demostración técnica de cómo el ser humano es asombroso y multitarea; agita una pancarta, alza el puño, habla y piensa. Todo a la vez.

Con la barrera policial rodeando la calle Atocha, la manifestación avanza tranquilamente. Es entonces cuando desaparezco por una boquita del metro; las crónicas oficiales hablan de incidentes postreros pero los ignoro pues no merecen espacio en este diminuto relato.

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EEUU: Absurdos religiosos.

Marzo 8, 2009 · Dejar un comentario

eeuyu
La gloriosa nación estadounidense. A partir de 1776, sin cadenas ni ataduras para servir sus conocimientos políticos a Europa. Actualmente, en el siglo XXI, trayéndonos lo más nuevo en absurdo religioso aparte de las noticias estúpidas que rellenan diarios de todo el planeta.

El surrealismo religioso en EEUU, especialmente cristiano, evangelista o bautista, es una interesante muestra cultural de ese país que todos deben conocer, es apto para muy mostrencos y ofrece ideas disparatadas a la par que divertidas suficientes como para formar artículos extraños. No sabría por dónde empezar en este enorme y enciclopédico asunto, así que ofrezco una quincallería particular con algunas muestras.

En el vasto territorio americano, los niños deben ser educados como Dios quiera.

De tanto vivir y ver en España, país abundantemente católico pero sin demasiados efectos especiales como al otro lado del Atlántico, se me ha formado en la cabeza una imagen de un profesor de religión auspiciado por la Conferencia Episcopal que tiene a su disposición biblias y coloridos libros de texto para rellenar horas en la educación primaria y secundaria. Antaño, con los franquistas, tocaba el oscuro señor de larga sotana muy creyente que, consciente de la importancia de Religión en el programa educativo por aquel entonces, enseñaba a los niños pasajes de la Biblia y valores morales del catolicismo entre otros contenidos, sin los modernos libros de texto.

Pero en EEUU no debe ocurrir nada de eso. No deben asustar a los indómitos y curiosos niños con biblias gordas y desvencijadas. Organizaciones religiosas trabajan abnegadamente en la simplificación de información religiosa, como Answers in Genesis, de carácter creacionista, para fabricar con éxito los fieles del futuro. Sólo hay que hacer una ojeada a su bien cuidada y colorida sección infantil con un engañoso tono biológico para dar a conocer a los animales. De paso, meten suavemente dogmas en sus explicaciones sobre los distintos animales. Traduzco libremente del último enlace un legendario chiste.

Hechos divertidos de los osos polares, según “Answers in Genesis”:
Los osos polares fueron creados en el sexto día, hace 6.000 años, con los demás animales terrestres.

Finalmente, podría hablar de los libros religiosos llenos de colorines dedicados a estos infantes, pero no merece la pena engordar esta sopa de palabrería barata de párrafos. Sólo me interesa, por ahora, la mención de este hecho.

Ocio electrónico que no atonta porque es muy religioso, según expertos.

¿Debería hablar de la compañía Wisdom Tree Games, especializada en videojuegos cristianos para no-atontar al mostrenco que se está atontando con juegos intelectuales como Quake III? ¿Esa compañía que se preocupa de ser compatible con Windows Vista y MacOS X para no perder fieles? ¿La que atesora experiencia en el arte de dar a los jugadores el control de los personajes, empezando con la NES sin pagar la pertinente licencia a Nintendo? La respuesta es un rotundo sí. Y es que compañías así enriquecen la cultura contemporánea. Este mundo no se puede mantener sin obras maestras de la cordura como “Jesus in Space”.

Un conocido crítico y un excelente símbolo cultural de los EEUU, Angry Video Game Nerd, habló del videojuego de la Biblia de la NES en un largo vídeo de 21 minutos aparte de enseñarnos un incunable cartucho de color azulado con una portada que destila poderío por los cuatro costados, asimismo no se puede obviar el enorme sistema de juego. No me digan que no es apasionante saltar por ahí manejando a un profeta en vez del aburrido Mario y su afán por aplastar Goombas. No nos olvidemos, que el vídeo dura lo suyo, de los otros juegos de la saga para consolas posteriores. Especial atención al juego que rima: titulado “Libro del Génesis” para la consola SEGA Genesis (nombre de la Megadrive en los Estados Unidos).

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Se mete en una NES. Orgulloso juego que no ha pagado las licencias a Nintendo. Plataformas clónico. ¿Qué más quieren?

Surrealismo religioso visto por mi persona allá, en las Américas, simplificado.

He viajado a los Estados Unidos alguna que otra vez, una de las principales inspiraciones de mi artículo, y mis ojos han contemplado alucinaciones en nombre de Dios que echo de menos en España. ¡Cuánto trabajo gratis otorgan a los humoristas! Con tres ejemplos bajo el brazo me presento en esta parte.

Primero, el brutal libro que me compré a noventa y nueve centavos tirados directamente a la caja registradora de una vacía tienda de segunda mano ubicada en Houston. Del afamado creacionista Ken Ham, estudiante renegado de ciencias, y de nombre: “La Mentira: la Evolución”. He leído buena parte de los retazos humorísticos que deja este amasijo de papeles que se lee y hasta he escrito un artículo con respecto al tema. En sus páginas incluye divertidas imágenes mal dibujadas que acompañan a argumentos rellenos de fanatismo. Se podría resumir en una frase: “la evolución es la culpa de todos los males, hasta de las nalgadas que recibes de crío”.

Segundo, un cartel que anunciaba la construcción de una futura iglesia en medio de un bosque al lado de una carretera texana. Lo que observé era dantesco pero corriente en estas tierras de Dios. Sin integración con la naturaleza, arrasaron los árboles necesarios para colocar esa iglesia, un intento de destrozar ese molesto principio que decía “Hemos de amar la naturaleza porque Dios la creó”. En el momento de ver esto, sólo observé un cartel. De la iglesia, ni una piedra.

Por último, el tercero, una cosa muy común en los Estados Unidos. Es habitual ver en las iglesias, aberraciones arquitectónicas, con aparcamientos propios y ya establecidas al lado de monstruosas autopistas, tecnología punta para difundir la palabra de Dios. Televisores de plasma, rótulos digitales y, en un ámbito más interno, uso de Internet para difundir mentiras de manera más molona. Caso evidente el de la red social Tangle.com, antaño conocida como el sitio de vídeos GodTube. Aquí, en España, es moneda corriente ver tecnología más modesta en las iglesias. Como mucho, unas bombillas y un papel impreso para avisar a los fieles.

Anuncio predicador desde las cuerdas de la guitarra.

Con escasos planos, sólidos cincuenta y nueve segundos de acción y un tipo de cara ordinaria que infunde carisma al prójimo, un anuncio de estética ochentera demuestra que Jesús ama a todo humano al cual se dirija en segunda persona del singular, tarea técnicamente imposible pero posible gracias a los milagros religiosos. El mensaje final, un simple Christian Television Association impacta, sin surtir efecto, en la conciencia del espectador. Pero el valor añadido del vídeo es mejor aún. La pregunta “Effective?” está muy bien colocada para ignorarla. La retroalimentación, situada en los comentarios, es impactante y nos trae legendarios textos como una divertida solicitud para que emplee guitarras Fender.

¡Que Dios le bendiga! ¡Ganancias espirituales extras garantizadas! O el fin de todo eso.

Termino este artículo dejándome en el tintero cosas puntuales como el pez metálico que dice “Jesus”, presente en los derrochadores coches estadounidenses, benditas muestras de fanatismo exacerbado o historias superficiales, sin mucho detalle, como el anuncio cristiano que observó un amigo mío en uno de los miles de canales de una tele de cable en Miami. Y, a la vez que me río y simulo agitar una bandera de tonos blancos, azules y rojos, expreso mi clara devoción por el absurdo religioso con un escueto ¡E, E, U y U!.

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