Epitafio y epitafia:
Blog potencialmente peligroso. Sigan leyendo, falócratas. No sigan leyendo, personas de bien.
Mi bitácora es terriblemente peligrosa. Yo soy anárquicamente ampuloso en mis escritos, ¡cuarenta y nueve sintagmas sospechosos ha encontrado una sagaz herramienta asturiana, T-Incluye! Y con nefanda inteligencia informática programada, ha corrido presto a sugerirme ejemplos de que estoy violentando las estructuras posmodernas de la sociedad en favor de regímenes despóticos y totalitarios, amén de presuponerme cierta reticencia a ver el encanto de la perversión política del lenguaje.
Se ciernen truenos benignos sobre mi persona. ¡No sólo me señalan el terrible mal que cometo disfrazándome de falócrata, sino que me empujan a ser un ampuloso del tipo benigno proponiéndome disparatadas soluciones como dormir aún más a los lectores con el portentoso todos y todas! ¿Economía del lenguaje? Machista es. Hablo en un artículo de una rivalidad ghanesa en el balompié, ¡me machacan y me dan la tabarra con la nefasta rivalidad! Si cito de pasada a un estudiante, ¡está el corrector mirándome y hablándome de la institución escolar! No importa su increíble carencia de comprensión lectora, ¡la macatraca me seguirá dando este cutre analizador del castellano, condenándome a vagar por un mundo sombrío de horrorosos falos puntiagudos si no corrijo para ya!
Soy el Dr. Eric Vornoff, pues. Deseo fabricar un gran villano (macho). Soy despreciable. ¿Qué puedo hacer para remediarme?
Sigo explorando T-Incluye, ¡concurso descubro! ¡Y deber me impongo, reformarme! Esta monstruosa bitácora, salida del más inmundo de los pantanos, supurando fango ardiente por sus cuatro costados, hediendo permanentemente, con una cara repleta de deformidades y gritos de lo más horrendo, puede realizar un notable lavado de cara para ya. Se presentará como pulcro espacio de información en donde supuraré naderías sosas de humor blanco que a todos alegrarán, ¡sin ofender a nadie, naturalmente! Si la cosa se tercia y hace falta poner foto, procuraré colocar lacitos rosas en mis barbas como gesto de conciliación entre sexos. ¡Este Vornoff puede sonreír en rosa y os lo demostraré encantado!
Yo, Eric Vornoff, me vuelvo más benigno… ¿Me dejarán medrar como siempre?
Todo bien por ahora, pero quiero meter más el dedo en la enorme llaga de T-Incluye, ¡ahora a por el analizador de textos! He introducido mi discurso de villano adaptado a los nuevos tiempos, ¡y ha tirado! Incisivo no será el lenguaje inclusivo, pero sí nos mete en un saco benigno a todos. Los villanos ya tenemos nuestra oportunidad, con textos libres de sintagmas sospechosos como el siguiente:
Hola, miembros de la sociedad. Hoy les hablaré de cómo comercializar el Rayo Destructor, toda una innovación en el arte de joder al prójimo… para siempre. Véndanlo como un artilugio imprescindible en la recurrente cotidianidad, que siempre nos inocula ganas de matar a alguien pero apenas nos ofrece medros para ello. ¡Y toma ya, de nuevo gana el bienhadado capitalismo!
¡Oiréis risas maliciosas y endulzadas a partir de mañana! ¡Productores de serie B y Z, trocad vuestros guiones que es hora de abrazar la perversión política del lenguaje!


