Analfabetismo historiográfico

Es tarde y el tuit, por gentileza de una youtuber muy conocida en España, ha llegado a mucha gente, pero convendré en escribir una refutación general de este mensaje. Empecemos por los «cientos de millones de personas que murieron». El mundo en 1500 tenía de 425 a 500 millones, con una tasa de crecimiento orgánico bajísima. Se calcula que la población americana oscilaba de 10-15 a 140-145 millones, según varias fuentes historiográficas:

amer-pop

Los  «cientos de millones», en plural, quedan refutados, aunque luego se rectifica con «cientos de miles», una cifra que sigue siendo muy imprecisa y tampoco es cierta si sumamos todas las guerras y masacres de los diversos reinos europeos y naciones independientes de 1492 hasta ahora. ¿Las causas de muerte? Miare habla de un genocidio, de «masacre». Bien, es una idea muy discutible. Los diversos reinos europeos no actuaron de la misma manera en América. Pero, en general, se puede concordar que la inmensa mayoría murieron a causa de las epidemias traídas por los europeos, algo que se menciona en el escrito que enlaza Miare, aunque muy de pasada.

Fue una invasión, pero no por Colón y sus carabelas, sino por posteriores expediciones. El caso es que es muy mala idea transmitir la ética de la tribu occidental moderna a un mundo vastamente distinto, en donde la expansión territorial era ley. Contemporáneas a América son los intentos de invasión del Imperio Otomano, como el Gran Sitio de Malta en 1565. Esencialmente, varios reinos europeos invadían, a la vez que eran invadidos. Una exploración de los datos económicos antiguos nos sugiere que las economías de la época estaban fuertemente atadas1 a los recursos y la tierra, por lo cual la expansión territorial era un incentivo excelente. De hecho, el descubrimiento de América, que dio lugar a la moderna globalización, respondía, entre otras cosas, a una necesidad de descubrir nuevas rutas comerciales tras la conquista de Constantinopla.

Ocultar este trasfondo histórico es engañar y condicionar a tus seguidores, Miare, además de mostrar la profundísima ignorancia sobre el tema que tienes.

También resulta que esta dinámica de expansionismo, invasión y conquista ocurría a una menor escala en América. Habían civilizaciones, ¿pero sabéis cómo suelen surgir? Son sociedades menos simples y más pobladas que las tribus, más jerárquicas. Los aztecas, verbigracia, eran expansionistas:

aztecas

La selección de casos para mostrar la magnitud del «genocidio» es muy mala, sólo cinco. Un caso claro de cherrypicking chapucero, porque mezcla diversas actuaciones de diversos reinos y, posteriormente, naciones independientes. Encima se corona con un «esto no es nada, sólo es una milésima parte». Entre todos los casos, suman 2.273 muertos. Una milésima parte serían 2.273.000 muertos. Esto se contradice con los «cientos de millones». ¿En qué quedamos? Más cuando hay que notar la imprecisión que señala Matthew White, de Necrometrics:

I can’t confidently estimate the number of unnatural deaths (i.e. indictable killings, as a result of violence and oppression, both direct [war, murder, execution] and indirect [famine, avoidable disease]) among Amerindians across the centuries, but as a guess, I’d say 20 million, for no reasons other than it’s half of the original 40M, and it seems to be near the median of the 4 previous estimates. (Rummel, Barrett, Althea, Stannard)

La «#Resistencia» Indígena de la que se habla es también simplismo histórico del burdo. No eran buenos salvajes. Eran masacrados. Formaban alianzas. Masacraban a otros. Atacaban. La dinámica habitual que encontramos en muchas sociedades humanas en la historia. Porque el conflicto es crucial para entender buena parte de nuestra historia, y también la de la vida, en general, en este planeta. También va por el silogismo buenista y falaz que es «La historia que está escrita con sangre no es historia». De darse por bueno, implicaría muchos huecos en nuestros libros de Historia. Incontables acontecimientos no serían historia. ¿Termópilas? No. ¿Poitiers? Tampoco. Y así sucesivamente.

No es ningún shock, sólo es analfabetismo historiográfico para impresionar y culpar de todo al malvado hombre blanco (nótese el último parágrafo). ¿Qué hay, en resumen?

  • América fue conquistada por diversos reinos europeos, pero también hubo expansionismo de las civilizaciones y tribus autóctonas. Incluso alianzas de alguno de estos reinos con los indígenas.
  • Hubo genocidio en algunos casos, especialmente en zonas como EEUU o Argentina, aunque hay que notar que sucedieron después de la independencia. Pero, en general, para casos como el reino español no se puede hablar de genocidio. La mayoría murieron por enfermedades infecciosas. También hay un número grande de asesinatos a lo largo de los siglos. La conquista de América no fue paz y amor, pero tampoco el genocidio continuado que parece señalar Miare.
  • Una aportación ignorada del 12 de octubre es la primera vez en la que se consiguió interconectar todo el mundo, además de las mejoras en navegación que supuso. Esto, siendo algo personal, es lo que más celebro, junto al tomate que me tomo y la ternera que se toman los argentinos.
  • Es innegable que existían ya civilizaciones en América, combinadas con muchas sociedades indígenas -en Euroasia era más raro ver sociedades indígenas, como los ainus, lapones . Ningún historiador serio duda de este punto. Como también es innegable el expansionismo y la conquista.
  • Hubo guerras, alianzas, expansión cultural, mestizaje, intercambio de enfermedades (se cree que la sífilis es de origen americano), construcción de universidades, educación, batallas cruentas de independencia con intereses muy mezclados, intercambio genético masivo de Eurasia y África con América (caminad por las calles de Cartagena, La Habana o Trinidad y Tobago para descubrirlo), esclavitud, masacres, primeras concepciones de los derechos humanos, etcétera. El descubrimiento de América es esto. Es una historia rica y muy compleja como para mancharla con comunicados de esta estrofa.
  • Siempre será un error juzgar hechos históricos con los ojos del presente. De lo contrario, se producen engrudos incoherentes, simplistas y difíciles de tragar como el redactado por Miare. Al centrarte excesivamente en una parte, es muy probable caer también en doble moral, como también ocurre con la culpabilización del occidental en el negocio esclavista africano, donde también árabes y diversos reinos locales eran jugadores muy importantes, además de ignorar los esfuerzos occidentales por intentar contener la esclavitud. Sólo estás contando una versión mutiladísima de la Historia.

Notas

1 Aunque también hay que señalar cierta y lógica imprecisión en los datos históricos de Angus Maddison. Leonardo Prados de la Escosura, recientemente, escribió sobre cómo se había subestimado el PIB español del siglo XIX.

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About McManus

Un diletante con criterio más. Abrazador de las ciencias evidentes, las que menguan nuestra ignorancia acerca del cosmos.
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3 Responses to Analfabetismo historiográfico

  1. rebootedc says:

    La ignorancia es atrevida. Y twitter, y en general todas las redes sociales, están plagadas de inútiles ignorantes acomplejados que luchan por a ver quién la dice más bestia para atraer a otros inútiles que les siguen con los ojos cerrados y les aplauden las estupideces.

    Y si estás en contra de ellos, eres un facha. Punto.

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  2. Ylmer Aranda says:

    Excelente post, sinceramente. Me gustaría añadir algo que me parece fundamental.

    Cuando hablaste sobre las alianzas de las coronas europeas con algunas tribus indígenas, cabe preguntarse a qué viene el cuento de la “resistencia” indígena. ¿Cuál resistencia? No hubo en realidad, no existió como un proceso general, ni siquiera mayoritario. Hasta sobran ejemplos de cómo los indios se congraciaron con los colonizadores y se rehusaron a que las cosas cambiaran en América.

    La mejor prueba de lo que digo está en el proceso independentista. Citaré el de Latinoamérica porque es el que mejor conozco. Ahí sucede y pasa que los indígenas no solamente se “resistieron” a la emancipación, ¡sino que también se aliaron con la Corona española! Según Steinar Saether, por ejemplo, los indios de Santa Marta y Riohacha se unieron a las tropas de los realistas y lucharon contra el nuevo orden republicano que iba a instaurarse en la entonces Gran Colombia.

    Pasada la independencia, los indios de la América Española fueron fuertemente discriminados. Perdieron vasta porción de sus tierras y también sus representantes políticos, los caciques, cuya autoridad fue abolida por los decretos de los independentistas. Durante la guerra de independencia ni siquiera es que se llevaban bien con próceres como Simón Bolívar, quien en correspondencia privada expresó más de una vez su temor a que personas de razas esclavizadas fueran incorporadas a su ejército, pues si se les hablaba de libertad acabarían con los blancos, como habían hecho los negros en Haití.

    Sobre esto último, es una razón más por la que no hubo tampoco una “resistencia” negra en Sudamérica. Dado el temor a desatar una matanza racial, y debido a que la economía necesitaba mano de obra, se prefirió alejar a indios y negros, y demás castas inferiores, de la lucha independentista. La Corona mas bien se esforzó en hacer todo lo contrario, a riesgo de que murieran los brazos que movían los sectores financieros de sus virreinatos. Este tipo de factores, de hecho, impidieron que por lo menos en Venezuela no se aboliera la esclavitud hasta mediados del siglo XIX.

    Podrá argumentarse en contra mía algunas luchas de indios y negros habidas entre los siglos XVI y XVIII, pero eso es fácil de rebatir. José Leonardo Chirino buscaba imitar al caletre la Revolución Haitiana, con todo y genocidio de blancos. Tupac Amaru no buscaba nada distinto; incluso perseguía restaurar el orden monárquico y la igualdad, pero entre indígenas, no entre todas las razas (ni siquiera entre mestizos). El cacique Guaicaipuro, con sus correligionarios, pelearon contra los españoles, sí; pero defendían sus tribus sin querer alianzas entre ellas, luchaban por sus feudos de conucos, no por Venezuela. ¿Atahualpa y Cuautémoc? No. Ambos daban patadas de ahogado en sus decadentes imperios, los cuales se terminaron de ir abajo por luchas palaciegas, rechazo popular e intrigas de etnias sometidas por incas y aztecas.

    Para finalizar, vale decir que una de las mejores pruebas de que la “resistencia” indígena es falaz tiene carácter estadístico. Grosso modo, sólo una minoría de indios y negros se unieron a la causa independentista, y según los decretos de la época fueron reclutados a la fuerza, so pena de ir al paredón. Otros participaron como carne de cañón. Lo cierto es que para ser los grupos raciales más desfavorecidos del orden social colonial, fueron los menos interesados en formar parte de los conflictos bélicos entre blancos criollos y blancos peninsulares. ¿No revela esto una irregularidad en las teorías pseudohistóricas de los indigenistas, que nos quieren hacer ver lo contrario? ¿No es esta una incongruencia de máxima magnitud?

    Ya ni se diga de los indígenas americanos que colaboraron con los europeos para propósitos militares, políticos, diplomáticos o científicos. ¿Qué hay de La Malinche, Sacajawea, Pocahontas? ¿Son “traidoras” a sus etnias y a su género por no haberse “resistido” a la voluntad “occidental” de expandir sus imperios europeos?

    Miare, te lo dejo de tarea 😉

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  3. McManus says:

    Más indicios: http://www.nature.com/news/collapse-of-aztec-society-linked-to-catastrophic-salmonella-outbreak-1.21485

    Y es que algo así es esperable. Vienes del otro lado del mundo con un ejército de cientos o miles de hombres frente a sociedades que se cuentan por millones. Aunque haya asimetría tecnológica, que la hubo, es implausible que un solo hombre mate, de media, a mil en su vida. Más cuando no existían armas como las bombas nucleares. Por eso la tesis de las enfermedades infecciosas como causa de la desaparición de mucha población mesoamericana es sólida y consistente: en aquella época, sólo las grandes epidemias y campañas militares ocasionales como las de Genghis Khan, con más hombres, por cierto, podían llevarse por delante a millones de personas.

    A eso se le puede sumar la falta de adaptación natural a las enfermedades euroasiáticas.

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